AGENTES DE CONTROL BIOLÓGICO, UN VALOR EN ALZA 

En una sociedad comprometida con la salud y el medio ambiente, los agricultores optan cada vez más por plaguicidas derivados de sustancias naturales.

El control de plagas y enfermedades es una actividad esencial para la producción agrícola. Permite estabilizar la densidad de organismos perjudiciales para los cultivos y, con ello, asegurar  el rendimiento de las explotaciones.

Tradicionalmente, los fitosanitarios de síntesis química han sido el producto más usado con este propósito. Pero, en los últimos años, algo está cambiando: los llamados agentes de control biológico o bioplaguicidas, derivados de sustancias naturales, gozan de una aceptación cada vez mayor entre los productores agrícolas.

 

¿Qué son los Agentes de Control Biológico o bioplaguicidas?

Son sustancias naturales que permiten el control de plagas y enfermedades en los cultivos. Estas se clasifican en 4 categorías:

  • Son depredadores o parásitos (también llamados «fauna auxiliar» o «fauna útil»), que actúan normalmente sobre plagas de insectos.
  • Son hongos, bacterias o virus que funcionan como ingredientes activos del bioplaguicida.
  • Elementos naturales. Proceden de extractos naturales de plantas o se obtienen por fermentación.
  • Semioquímicos. Son productos basados en feromonas, que modifican el comportamiento del insecto al interferir en su comunicación con otros miembros de su especie (atrayéndolo o causando confusión sexual, por ejemplo).

¿Qué beneficios tiene el uso de agentes de control biológico?

Comparados con los productos de síntesis química, los ACB presentan múltiples ventajas:

  • Tienen una menor toxicidad. Son productos más respetuosos con el medio ambiente, el ser humano y la fauna
  • No inducen resistencias debido a su modo de acción múltiple.
  • No generan residuos en los alimentos. Por tanto, satisfacen las exigencias de la cadena alimentaria.
  • No exigen fijar límites máximos de residuos o plazos de seguridad para el cultivo.
  • Actúan también como bioestimulantes para la planta. Esto no ocurre con los fitosanitarios tradicionales.

Si hoy hablamos de un auge de los bioplaguicidas es debido a que estas ventajas aportan un enorme valor en el actual marco social y legislativo.

 

Una sociedad que pide más compromiso

Sin duda, en el éxito de los bioplaguicidas influye un entorno social cada vez más preocupado por la salud y el impacto ambiental. Actualmente:

  • La sociedad siente más rechazo hacia la industria fitosanitaria, que se asocia a actividades industriales contaminantes y nocivas para la
  • Cada vez hay más demanda de productos alimentarios procedentes de agricultura ecológica. Esto deriva del auge de estilos de vida “eco-friendly” (respetuosos con el medio ambiente).
  • Por todo ello mayoristas, distribuidores y minoristas piden también, cada vez más, alimentos sin residuos de materias activas.

 

La legislación, otro factor determinante

 A este contexto favorable se suma otro elemento clave: la sensibilidad de las autoridades sanitarias que regulan y autorizan los productos plaguicidas es cada vez mayor. Y no es casual que cada vez existan más normativas y reglamentos que favorecen (y en algún caso hasta imponen), el uso de estos productos. Por ejemplo, en el entorno UE:

  • El Reglamento EC 1107/2009 y la Directiva EC 128/2009 promueven el uso de aquellos fitosanitarios y plaguicidas que menos efectos adversos tienen para la salud y el medioambiente, como los
  • Se están implementando programas europeos de Control integrado de plagas y enfermedades (IPM por sus siglas en inglés, «Integrated Pest Management»), una estrategia de cultivo que prima el uso de técnicas de control biológico.

De esto no hay que deducir que los bioplaguicidas encuentren más facilidades para su comercialización. Los ACB deben ser registrados para salir al mercado. Y, en la Unión Europea, siguen el mismo protocolo que se aplica a los productos fitosanitarios de síntesis, regulados por el Reglamento EC 1107/2009.

En los EEUU, sin embargo, el marco reglamentario es menos exigente. Éste facilita a las empresas los trámites, solicitando menos datos y agilizando los tiempos de obtención del registro.

Un mercado de oportunidades

Los pioneros del mercado de agentes de control biológico han sido básicamente las pequeñas y medianas empresas especializadas en este ámbito.

No obstante, de un tiempo a esta parte, las grandes compañías multinacionales también han  entrado en juego, adquiriendo o fusionándose con esos actores de menor tamaño. ¿El motivo? El mercado de los ACB, pese a que es aún pequeño en valor, tiene una expectativa de crecimiento anual del orden del 14%. Mientras que, por contra, se prevé que en los próximo años el valor del mercado total de los fitosanitarios de síntesis química se estanque e incluso disminuya.

 

Conclusión

Los agentes de control biológico no son una tendencia pasajera sino que han llegado para quedarse.  Hablamos  de  productos  efectivos,  ventajosos  y  con  gran  proyección  de  futuro,  en  el contexto de una agricultura que vela, cada vez más, por la protección del entorno y por la salud de las personas.

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